31 de agosto de 2019

Mi alma está muy triste

Justo antes de que Jesús fuera arrestado, dice el apóstol Mateo que El Señor “comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera” y añade:

“Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, velad conmigo”.

Y acto seguido Jesús se apartó para tener un tiempo de oración (Mateo 26:36-39).

Podríamos entender que Jesús se sintiera angustiado porque sabía que iban a detenerle y luego crucificarle, pero ¿por qué llegó a ponerse tan triste? Jesús sintió sobre sus hombros el peso del pecado y la maldad de aquellos hombres que venían a por él, pero también sintió el peso del pecado y la maldad de todos y cada uno de nosotros. Al ser plenamente consciente de todo eso, acabó experimentado una profunda e intensísima tristeza.

“Mi alma está muy triste, hasta la muerte”

Jesús cargó con todo aquello sobre sus hombros, y pagó el precio por nuestro rescate en la cruz siendo inocente. Estos versículos nos llevan a imaginarle como a un padre cuidando de su bebé. A ese Dios de amor y misericordia es al que adoramos. Aleluya, gloria a Él.

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