18 de junio de 2018

Dos montes, dos grandes enseñanzas

Ayer nos visitó nuestro hermano Pepe de Sanlúcar y Regli. Pepe compartió un mensaje de La Palabra acerca de dos montes que nos dejan dos grandes lecciones para el cristiano.

El primero es el monte Ararat. Génesis 7:24-8:5. 

Allí se posó el arca de Noé cuando terminó el diluvio, y nos muestra la misericordia de Dios. Los habitantes de la tierra decidieron olvidarse de Dios y cerrar sus oídos a su mensaje, pero hubo un hombre llamado Noé que con su familia atendió el consejo de Dios: "construye un arca". Y obedeció.

Noé preparó el mejor lugar para él y su familia, y por su fe se salvaron. Su obediencia benefició a toda su familia.

¿Qué podemos aprender de esta historia? Pues que, como Noé estuvo toda su vida golpeando con el martillo para construir el arca, nosotros debemos permanecer toda la vida golpeando con el martillo en los mandamientos de Dios, porque al final del trabajo veremos el resultado en nosotros y en nuestra familia. Merece la pena.

Por otro lado está Abraham y el monte de Moriah. Génesis 22:1-8

Dios le pidió que ofreciera en sacrificio a su hijo que tantó deseo y tanto amó, Isaac, y él decidió obedecer. Estuvo tres días en silencio camino del monte de Moriah, en compañía de su hijo, para hacer lo que Dios le dijo. Pero cuando llegó el momento, Dios proveyó de un cordero que sustituyó al pequeño Isaac.

Abraham descubrió en Moriah que Dios provee, no antes ni después, sino en el momento justo y necesario. Por su fe, Abraham obedeció, y Dios hizo su parte.

¿Qué podemos aprender de esta segunda historia? Pues que, aun en momentos de extrema dificultad en el que no acabamos de entender el por qué de las cosas, debemos tener fe en Dios y aprender a esperar, sabiendo que Él hará su parte cuando llegue el momento justo y necesario.

Que El Señor te bendiga, te ayude a perserverar en sus mandamientos y a saber esperar en Él.

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