27 de mayo de 2015

Envíame a mí

Solemos pensar que los profetas y otros hombres llamados por Dios como los apóstoles, eran de algún modo superiores a la media, o en todo caso superiores a nosotros.

Pero en la Palabra vemos que no siempre es así. Veamos algunos ejemplos:

- El profeta Jonás huyó en un barco hacia Tarsis, porque no quería predicar en Nínive.
- Moisés puso excusas para evitar el llamamiento del Señor: "¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua" (Éxodo 4:10).
- A Jeremías le pasó algo parecido: "Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño" (Jeremías 1:6).

¿Y qué podríamos decir del apóstol Pablo, perseguidor de la iglesia, del publicano Mateo...?

Pero El Señor no llama a los mejores según lo que humánamente podríamos pensar. Él dijo:

"Lo NECIO del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte" (1ª Corintios 1:27).

Dios llama a todos los cristianos a predicar el evangelio y a servirle en el seno de la iglesia. ¿Qué excusa vamos a poner? A veces se nos olvida que somos siervos del Señor, por encima de nuestras opiniones u objetivos personales. El mayor honor que puede haber para un siervo es el de servir a su Señor.

Hubo un profeta que cuando escuchó el llamado de Dios no lo dudó, se ofreció de inmediato. Este profeta fue Isaías.

"Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí". (Isaías 6:8).

¿Estamos dispuestos a decirle a Dios "Heme aquí, envíame a mi"?

Esto no quiere decir que tengamos que viajar como misioneros a la otra punta del mundo. Dios te puede enviar a servir en cualquier ministerio de tu congregación local, o a predicarle el evangelio a tu vecino o a tus amigos. O podría ser que haya una necesidad social en tu barrio y puedas ayudar y al mismo tiempo este trabajo sirva de testimonio del amor de Dios.

Te invito a sentarte, y a que en oración pidas a Dios que te muestre el lugar hacia donde debes ir como siervo.

Que Él te bendiga y te permita dar fruto en abundancia ;)

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