20 de septiembre de 2013

Discípulos de Cristo

"Andando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores.
Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.
Y dejando luego sus redes, le siguieron.
Pasando de allí un poco más adelante, vio a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, también ellos en la barca, que remendaban las redes.
Y luego los llamó; y dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, le siguieron.
Y entraron en Capernaum; y los días de reposo, entrando en la sinagoga, enseñaba.
Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas". Marcos 1:16-22

Jesucristo está comenzando su ministerio y acude a orillas del mar de Galilea a buscar a unos pescadores, dos parejas de hermanos, Simón y Andrés y luego Jacobo y Juan. A estos hombres humildes que estaban haciendo su trabajo les pide que lo dejen todo para marcharse con él.

Los primeros estaban echando las redes en el mar para ver si pescaban algo, y los otros ya habían terminado de pescar y estaban remendando las redes para la siguiente salida. Eran personas normales, pero Jesucristo les elije para hacerles sus discípulos: "Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres".

Lo primero que hace Jesucristo es ir con ellos a la sinagoga de Capernaum, y allí predica sobre las Escrituras y sana a un endemoniado. Fue un momento que provocó asombro y confusión entre los judíos, porque no esperaban que ese carpintero acompañado de cuatro pescadores fuera capaz de hablar así y actuar con ese poder.

Eran cuatro pescadores normales y corrientes, no destacaban por encima de nadie, pero Cristo iba a cambiar totalmente sus vidas. Jesucristo les llamó a ellos y hoy también nos llama a cada uno de nosotros para que seamos sus discípulos y vayamos con él. 

¿Cuáles son las cualidades que tiene un buen discípulo?

1. Se niega a sí mismo. Estos cuatro hombres iban a dejar de ser pescadores, su forma de vida, para ser seguidores de Cristo

No sirve de nada decir que hemos creído en Cristo Jesús y luego continuar con nuestra vida en el pecado. Tenemos que coger esa forma de vivir, esa cruz, llevarla a los pies del Señor, y dejarla atrás para siempre. Esto es negarnos a nosotros mismos. Quizá para Simón, Andrés, Jacobo y Juan lo más importante era su oficio, pero en el momento en que Jesucristo le dijo "venid en pos de mí" obedecieron sin dudar.

2. Lo deja todo. Un verdadero discípulo es aquel para el que Dios es lo más importante en su vida. Estos pescadores tenían dos opciones que consistían en seguir a Cristo o continuar con su trabajo que era lo que les daba de comer. Sin embargo ellos tomaron la decisión correcta dejándolo todo y yendo con Él.

El Señor no quiere que lo abandonemos todo descuidando nuestras obligaciones en la vida, sino que ninguna de nuestras obligaciones o posesiones sean más importantes para nosotros que Dios mismo. Esto es lo que le pasó a un joven rico que habló con Jesús (Marcos 10:21-22). Su dinero era la prioridad de su vida, eligió mal y tuvo que continuar cargando con sus pecados en tristeza.

3. Es constante. Estos hombres permanecieron fieles al Señor toda su vida, aunque tuvieron momentos de dudas y de debilidad, pero luego rectificaron y fueron bendecidos (Juan 15:9-10).

Los creyentes no nos movemos por emociones, aunque es normal que en un momento dado nos podamos emocionar por algo que El Señor haya hecho con nosotros, sino por fe y convicción. El Señor dice en su Palabra que la fe es una certeza y una convicción. La diferencia es que las emociones duran un momento, pero la fe permanece toda la vida.

4. Da fruto. Cuando Jesucristo llama a los apóstoles dice que va a hacerles pescadores de hombres. Ellos recibieron la misión de predicar el Evangelio para que muchos más creyeran en él, y así lo hicieron.

Somos llamados a ser discípulos de Jesucristo no para venir a la iglesia, tampoco para cantar y orar de vez en cuando o dar alguna que otra ofrenda, sino para dar fruto y presentarlo al Señor.

Un cristiano debe llevar a la práctica el evangelio predicándolo con su propia vida, trabajando en la iglesia poniendo en práctica los dones y predicando el evangelio. En Gálatas 5:22 dice que el fruto del Espíritu es amor, pero también gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza.

Que El Señor os bendiga.

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