9 de junio de 2013

La verdadera sabiduría

"De todo mal camino contuve mis pies, Para guardar tu palabra. No me aparté de tus juicios, Porque tú me enseñaste. ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca. De tus mandamientos he adquirido inteligencia; Por tanto, he aborrecido todo camino de mentira. Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino. Juré y ratifiqué Que guardaré tus justos juicios. Afligido estoy en gran manera; Vivifícame, oh Jehová, conforme a tu palabra". 
Salmo 119:101-107.

La Palabra de Dios nos hace sabios pero la verdadera sabiduría va más allá del conocimiento de la Biblia, porque la verdadera sabiduría consiste en la aplicación de ese conocimiento para cambiar nuestras vidas.

Hay muchas personas muy inteligentes y con mucha experiencia pero no son necesariamente sabios. Somos sabios cuando permitimos que lo que El Señor nos ha enseñado nos guíe y alumbre nuestras vidas; es   como cuando caminamos en la noche en medio de un bosque: Necesitamos una luz que nos impida tropezar en la raíz de un árbol o caer en un hoyo del camino. 

En esta vida los creyentes andamos a través de un bosque oscuro de maldad y la Biblia es la que nos muestra el camino para no tropezar, los enseña las raíces enredadas de filosofía y los falsos valores, y evita que caigamos en los hoyos de las dudas y el desánimo.

Estudiemos la Biblia para poder ver nuestro camino con la suficiente claridad y así poder permanecer en la senda del Padre.

El versículo 103 muestra la satisfacción que es para el Salmista recitar y leer la Palabra de Dios. Para nosotros también debe ser un gozo adorar a nuestro Padre, rendirle culto y darle alabanza.

Gloria a Dios.

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