1 de mayo de 2013

El rechazo a Jesús

Hace unos días meditábamos sobre Juan 10:22-33 y veíamos cómo la del pastor es una profesión muy poco  valorada. Jesús dijo que él era el buen pastor, que vino a llamar y a cuidar a nosotros los cristianos. Él también fue muy poco valorado entre la gente que tuvo el privilegio de conocerle en persona, al igual que hoy en día muchos siguen rechazándolo.

En los momentos que relatan estos versículos, el pueblo judío se encuentra celebrando la Fiesta de la Dedicación, lo que hoy se conoce como el Hanukkah o Fiesta de las Luces, en la que se recuerda cómo en el S. II a.C. Judas Macabeo reedificó y purificó el templo, después de su contaminación por los sirios. Esta fiesta no fue creada ni ordenada por el Señor, pero Jesucristo participó en ella, como vemos en el versículo 22. 

Es muy curioso ver que tenía cosas parecidas a la fiesta de la Navidad. Por ejemplo, se celebra el 25 de diciembre y las casas y el mismo templo se iluminaban. Por esto Jerusalén estaba en este tiempo llena de luz día y noche. 

Así pues, era un tiempo de alegría, de santidad y de estar en el templo dedicando oraciones al Señor y dándole las gracias por sus bendiciones. Aquí coincidieron algunos judíos con el señor Jesucristo para hacer aparentemente lo mismo, pero en realidad tenían un corazón muy diferente.

"Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente". Juan 10:24.

Aquí vemos la consecuencia de un corazón pecador que lucha contra Dios: 

Los judíos estaban turbados, intranquilos, ansiosos. Cuando se les venía a la mente el mensaje Jesús se sentían mal y decidieron ir al templo, pero no para poner su vida espiritual en orden delante de Dios, sino para buscar al Sañor y pedirle explicaciones por las enseñanzas que estaba divulgando: "Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente". 

Es curioso ver cómo el Evangelio que es un mensaje de buenas noticias, además en un ambiente de fiesta que recordaba las bendiciones de Dios sobre su pueblo, en vez de provocar alegría les estaba causando tormento. Ellos vivían en pecado y tenían la solución para salir de las tinieblas ante ellos mismos, pero se resistieron a entregarse al verdadero Mesías, y en vez de esto le rodeaban para pedirle explicaciones. Les ocurrió lo que dice en Efesios. 4:18:

"Ellos tienen la inteligencia embotada y viven lejos de Dios, por cuanto son ignorantes y duros de corazón".

Sus propios razonamientos eran más importantes que la propia Palabra de Dios. Es necesario que dejemos a un lado nuestra manera de pensar e incluso nuestra manera de vivir, y nos entreguemos a Cristo. El Señor ha venido para hacernos nuevas criaturas santas, limpias, pero para esto es necesario que nos humillemos y dejemos a un lado la dureza de corazón, para escuchar su Palabra con deseo verdadero de ser trasformados. 

Se habían vuelto ciegos espirituales. Si leemos lo que responde Jesús, nos damos cuenta de que estos hombres ya iban a hablar con él teniendo en sus mentes cuál era la respuesta correcta. No importaba lo que El Señor pudiera responderles, ellos iba a seguir pensando que era un falso maestro y un hereje, porque no era la primera vez que escuchaban al Señor, ni tampoco la primera vez que él les decía que era el Cristo (versículo 25). 

Ellos en este momento estaban rodeados de luz (era la Fiesta de las Luces), pero la luz del mundo se había presentado delante suya, proclamando que era el Mesías que había de venir para morir por los pecados del mundo, y seguían sin creer. Eligieron vivir en tinieblas (versículo 26). 

Hoy el mundo sigue resistiéndose a reconciliarse con Dios, y en la Palabra se nos está diciendo "Reconciliaos con Dios", presentándolo como un ruego del Señor (2ª Corintios 5:20). Es tan grande el amor de Dios que se ha fijado en nosotros sin que lo mereciéramos, y nos da una oportunidad de salvación rogándonos que la aceptemos, porque sabe que esto es bueno. ¿Cuál es vuestra decisión?

Que El Señor os bendiga.

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