23 de abril de 2013

El buen pastor

Lectura bíblica: Juan 10:22-33.

El pastoreo es una profesión muy poco valorada. También las ovejas, incluso se ríen de los cristianos cuando nos escuchan decir que somos el rebaño de Dios. Mucha gente piensa que las ovejas son tontas y los pastores gente sin estudios, que pasan todo el día en el campo sin otro conocimiento de la vida fuera de las ovejas o las cabras. 

Hace un tiempo en un programa de televisión hablaba un hombre que había sido pastor toda la vida, y explicaba lo complicado que es en realidad este oficio, y la nobleza de los animales que le obedecían. 

Primero tenía que estar bien de salud para recorrer tanta distancia por la montaña, hacía falta conocimiento del campo para llevar a las ovejas a donde pudieran comer pero sin peligro, y por último debía saber cuáles eran sus animales, la necesidad de cada uno, e incluso un poco de veterinaria para darles unos primeros cuidados si se ponían enfermas o de parto.

 Por último, el pastor tiene que saber cómo llamar exactamente a las ovejas para que le hagan caso y poder llevarlas a donde él quisiera. Esto no lo puede hacer cualquiera. 

Jesucristo es el Buen Pastor, como dice él mismo en el Juan10:14. Él hace todo eso con nosotros: nos llama para que le sigamos, y los creyentes como ovejas obedientes vamos detrás de él para recibir sus cuidados, y que los peligros de fuera no nos destruyan (versículo 15). Esto se lo pierde el que no cree en él, si prefiere salir al bosque y enfrentarse a los lobos él solo, como decidieron los judíos que hablaron con él aquel día.

El Señor además de protegernos cuando hay un peligro, nos lleva por el camino seguro para evitar que tengamos que encontrarnos con otros peligros (Juan 10:27). Esto no es algo espiritual que no se pueda llevar a la práctica, sino que se puede y se debe vivir. 

El Señor está llamándonos y pidiendo que hagamos lo que dice en Proverbios 3:5-8. 

"Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.
Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.
No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová, y apártare del mal;
porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos".

Hacer caso a la voz de Dios es la mejor medicina que puede tomar una persona, y estos hombres judíos la rechazaban; por eso su alma en vez de tener gozo estaba turbada.

Que El Señor os bendiga.

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