23 de febrero de 2013

La mirada de Dios

Lectura bíblica: Isaías 57:15-21

Llama la atención cómo Dios desde su altura y majestad mira hacia abajo para fijarse en seres pequeños y desobedientes como nosotros, para transformarnos. 

Hay tres cosas que aprendemos en estos versículos. Vemos cómo es la naturaleza de Dios, también cómo Él actúa ante el pecado y no es indiferente, y en tercer lugar que el ser humano tiene algo que poner de nuestra parte si queremos que Dios realmente cambie nuestras vidas.

Viendo el significado del nombre de Isaías, el escritor de estos versículos, , ya aprendemos mucho sobre el profeta y la misión que El Señor le había dado. "Isaías" significa "Salvación de Jehová" 

Podríamos decir que en la época del profeta Isaías, Israel estaba en una situación espiritual similar a la que nos encontramos hoy en día.

La moda del S. XXI es creer en la ciencia o directamente no creer en nada, y la gente se ríe de nosotros cuando les hablamos de Dios. La mayoría de ellos no conocen nada de la Biblia, y si la tienen es de adorno en una estantería. Los que creen que Dios existe en su mayoría van detrás de dioses falsos de madera o de escayola, y cuando se les presenta el Dios verdadero que es espíritu y verdad cierran sus oídos. El mundo se mueve por dinero y por interés, y realmente hay mucha necesidad de Dios donde vivimos.

Hace poco me encontré con un hombre que habían sorprendido robando en la zona de compras de Cádiz, se dedica a robar en diferentes puntos de España y también a estafar a las compañías de telefonía móvil. El hombre me dijo que había estado en un centro para quitarse de las drogas, pero que se había marchado porque estaba harto de que le hablaran tanto de la Biblia. Esta persona prefería vivir en la calle, robando para conseguir la droga que le estaba matando poco a poco, antes que aceptar la ayuda de alguien, porque le estaban hablando del amor de Dios.

DIOS ES.

Debemos darle las gracias a Dios por ser como es. Las modas van cambiando, también las culturas y las formas de pensar, los líderes y todo lo demás va pasando pero dice El Señor que Él y su Palabra permanecen para siempre, inmutables. Es un privilegio tener la oportunidad de conocer el carácter de Dios.

Dice el versículo 15 que El Señor es Alto y Sublime. Él es alto por está por encima de todo, de la naturaleza, de las leyes, del hombre y de cualquier cosa, porque es el que ha creado todo lo que existe y por tanto todas esas cosas están sujetas a Él. 

El Señor también es sublime, porque no hay nadie mejor que Él en nada. El diccionario le da una definición a sublime que llama mucho la atención, porque dice que excelente significa "que sobresale en bondad". Y esto es lo que hace al Señor superior, no que sea más fuerte y se imponga sobre nosotros por la fuerza o por el miedo, tampoco porque sea más listo y nos engañe o nos manipule para que le sigamos, sino que su bondad hace deseable estar con Él y servirle. 

El Señor es eterno. Eterno significa algo que no tuvo principio ni tendrá fin. Dios está fuera de las normas del tiempo porque todo, incluso el tiempo fue creado por Él y para Él, para su gloria (Romanos 11:32-36). Fijaros que en ese todo estamos incluidos nosotros, así que tú y yo hemos sido creados para darle la gloria a Dios (Isaías 43:7).

Por último El Señor es Santo. Él está apartado del mal, la santidad forma parte de su esencia y no puede dejar de serlo en ningún momento. Dios no tiene defectos ni errores, podemos estar seguros de que jamás va a engañarnos ni a decepcionarnos, y es totalmente de fiar tanto en intenciones como en resultados. 

DIOS SIENTE. 

No me dejo de sorprender viendo que en su majestad y santidad se ha molestado en mirar hacia abajo para fijarse en seres tan insignificantes y desobedientes como nosotros.Él no es indiferente ante el pecado sino que le duele lo que pueda pasarnos o lo que podamos hacer, y le importamos mucho. Fijaros que él se siente mal cuando el hombre peca (versículos 16 y 17). Porque Él quiere lo mejor para nosotros.

En segundo lugar Dios siente indignación ante nuestra desobediencia. Yo sentí pena cuando leí el versículo 17, imaginando a Dios escondiendo su rostro de delante de mí cuando yo cometo algún pecado. Él no se merece que le desobedezcamos, más bien que le entreguemos todo lo que tenemos. 

DIOS ACTÚA. 

El Señor se fija en la necesidad de cada uno de nosotros, y se ha acercado a nuestras vidas para ayudarnos. Él mira el corazón, no las apariencias, y ha querido actuar ante la situación de la humanidad. 

Jesucristo vino para dar vida al que no la tiene y alegría al que estaba quebrantado. También ha venido para levantar y animar al que vive con problemas, reparando con su muerte lo que el pecado había estropeado. Gracias al sacrificio de Jesucristo hombres y mujeres humildes y quebrantados, sin esperanza en un momento de su camino, han sido cambiados y siguen siendo cambiados día tras día en hijos de Dios, santos y con una vida plena y gozosa. 

TÚ Y YO TENEMOS ALGO QUE HACER

Para que Dios entre en nuestra vida primero debemos dejar que entre. Dice el versículo 17 que Dios había escondido su rostro de su pueblo, porque ellos se habían empeñado en vivir de forma rebelde, así que el hombre tiene una parte que cumplir en el plan de salvación del Señor. Él mira que en nuestros corazones haya dos cosas: 

Quebranto. Quebrantar significa romper, así que hay que romper la dureza del corazón y dejar de ser rebelde. Si aún no lo hemos hecho, llega el momento de abrir los ojos y reconocer que dependemos de Dios. 

Humildad. Debemos dejarnos transformar, pedir perdón y obedecer la Palabra de Dios. El pueblo del Señor tenía al profeta Isaías, enviado como instrumento para dar a conocer su voluntad y también de reconciliación. Nosotros hoy en día tenemos la Biblia, en la que se nos revela que un día vino otro enviado, Jesucristo, Dios mismo, también para dar a conocer la voluntad de Dios y reconciliarnos con Él. El pueblo de Dios le rechazó y sufrió mucho y de forma innecesaria por ello. No hagamos nosotros también lo mismo.
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