18 de enero de 2013

¿Cuál es tu decisión?

He hablado muchas veces con amigos y conocidos acerca del Evangelio, y la mayoría suele decirme que no cree en Dios porque están decepcionados con la Iglesia como institución.

Algunos han tenido malas experiencias durante su educación en colegios religiosos, otros simplemente han observado ciertas costumbres en las iglesias que no les cuadra en lo que debe ser un comportamiento cristiano, y eso produce un rechazo al evangelio por el mal ejemplo que están viendo.

¿Realmente es en la Iglesia en quien tenemos que fijarnos a la hora de aceptar o no a Dios en nuestras vidas? Yo a mis amigos les digo lo mismo cada vez que sale el tema: 

Dios no va a mirar a qué iglesia perteneces; va a mirar a quién has entregado tu corazón.

Nuestra relación con Dios es personal, no somos salvos o condenados por pertenecer a una iglesia u otra, sino por la decisión que a nivel individual hayamos tenido.

¿Cuáles son tus prioridades en la vida?

Dice en Romanos 10:9-10:


"...que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación".


Así de simple. ¿Está Cristo en tu corazón? ¿Le has confesado como el Señor de tu vida? Si no lo hacemos, de nada servirá el ser miembro de una iglesia o de otra, nuestro nombre no estará inscrito en el Libro de la vida.

No te fijes en la iglesia, no te fijes en los demás para decidir qué hacer con tu vida, tu relación con Dios es personal, individual...íntima.


"Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. 
Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo. 
Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos.
El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él.
El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo".

¿Cuál es tu decisión?

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