13 de diciembre de 2012

Yo estoy con vosotros

"Y oyó Zorobabel hijo de Salatiel, y Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y todo el resto del pueblo, la voz de Jehová su Dios, y las palabras del profeta Hageo, como le había enviado Jehová su Dios; y temió el pueblo delante de Jehová.
Entonces Hageo, enviado de Jehová, habló por mandato de Jehová al pueblo, diciendo: Yo estoy con vosotros, dice Jehová.
Y despertó Jehová el espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo; y vinieron y trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios". (Hageo 1:12-14)

En este momento el pueblo tenia las cosas de Dios en segundo lugar, no le daban el valor ni la importancia que de verdad tiene en la vida de los hombres.

Hageo, enviado de Jehová, habló por mandato de Jehová, El mensaje del profeta se complementa con la intervención directa de Dios, quien despertó los corazones dormidos y renovó los deseos de todos de hacer su voluntad. El pueblo atiende el mensaje de Dios y le obedecen con rapidez y con gran energía

Era muy raro que el mensaje de un profeta produjera una respuesta tan rápida.

Cuán a menudo escuchamos un sermón y decimos, «Que enseñanza y que maravilloso mensaje, debemos hacer eso», sólo para salir de la iglesia y olvidar que debemos actuar.

El pueblo escucho las palabras del profeta Hageo y las pusieron en acción.

Cuando escuchemos una buena predicación, debemos preguntarnos qué es lo que hacer al respecto, y luego hacer planes para ponerlo en práctica.

Pues ahora, Zorobabel, esfuérzate, dice Jehová; esfuérzate también, Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote; y cobrad ánimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y trabajad; porque yo estoy con vosotros, dice Jehová de los ejércitos. 
Según el pacto que hice con vosotros cuando salisteis de Egipto, así mi Espíritu estará en medio de vosotros, no temáis. 
Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; 
y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos. (Hageo 2:4-7)

El pueblo había regresado a la adoración de Dios y Él había prometido bendecir sus esfuerzos. Ahora, era el tiempo en que ellos debían trabajar.

Los cristianos debemos ser personas de oración, estudiar la Biblia y rendir culto a Dios; pero a la larga debemos hacer lo que Dios tiene en mente para nosotros. Él quiere cambiar al mundo por medio de nosotros. Dios nos ha dado una tarea para realizarla en la iglesia, en el trabajo y en la casa. ¡Ha llegado el tiempo en el que debemos esforzarnos y trabajar!

Tengamos claros nuestros valores y nuestras prioridades, que deben de ser la adoración de nuestro Dios, buscar primero las cosas de Dios y su justicia, y lo demás lo tendremos por añadidura.

Nuestro Señor esta con nosotros, su Espíritu Santo esta con nosotros, no debemos temer. Él es nuestro Dios todopoderoso. Por eso debemos esforcémonos, trabajemos en la iglesia para gloria y honor de nuestro Padre. Y como hijos suyos seguir adorando a Dios con oración, estudio de la Biblia, y alabando su nombre con himnos y cánticos.
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