30 de septiembre de 2012

Engrandece (2ª parte): ¿Qué quiere Dios de mí?

Continuando con el que compartíamos hace unos días en esta entrada, ahora vamos a dar el primer paso que nos llevará a engrandecer al Señor, que es plantearnos seriamente qué quiere Dios de mí

María dijo en Lucas 1:37:  “He aquí la sierva del Señor, hágase conmigo conforme a tu palabra” .

Para responder a esta pregunta es necesario oír lo que Dios quiere de mí, lo que desea que le ofrezca de mi vida y una vez que lo sabemos, comprobar si nuestra vida, tal y como la tenemos planteada, permite que se lo podamos dar.

Algo necesario para servir al Señor y que El haga con nosotros conforme a su palabra es poner en orden nuestras prioridades a la luz de lo que Dios quiere de nosotros. 

Deberíamos prometer al Señor que vamos a ordenar nuestras prioridades de tal manera que coincidan con lo que El nos está llamando a hacer. 

Es imprescindible que lo que Dios quiere de nosotros coincida con una reordenación de nuestra vida, el buscar la dirección del Señor que nos debe llevar a identificar aquello que nos está causando problemas para glorificar y engrandecer al Señor y que depende de nosotros mismos el cambiar y proponernos firmemente quitar ese obstáculo de nuestro camino. 

Debemos aprender a no preocuparnos de aquello que no depende de nosotros cambiar y que escapa de nuestro control y dejarlo en las manos del Señor, para ocuparnos más bien de esas cuestiones que sí dependen de nosotros.

Antes de preguntar a Dios lo que El quiere de ti, deberías saber que su respuesta va a requerir de ti la actitud de un siervo que no cuestiona las órdenes de su Señor. El te puede pedir algo que te va a costar mucho darle. ¿Estarás dispuesto a contestarle de la misma manera que María lo hizo? 

Antes de preguntar a Dios lo que El quiere de ti, deberías saber también que cuando El te pide algo, también te capacita para cumplirlo. Dios hace posible lo imposible.

¿Estás dispuesto o dispuesta a dar este primer paso? ¿Te planteas qué quiere Dios de ti y deseas llevarlo a cabo? Entonces te invitamos a descubrir el segundo paso para engrandecer a Dios planteándote la siguiente pregunta: ¿Qué quiero ofrecer para Dios? De esto hablaremos en el próximo artículo.

Bendiciones.

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