1 de septiembre de 2012

¿Dónde está Dios? (3ª parte)

Durante las dos últimas publicaciones profundizamos un poco acerca de las verdades bíblicas que nos muestran el camino para llegar a Dios y tener una relación personal con él. Ahora descubrimos una tercera verdad fundamental, y es que...

LA BÚSQUEDA DE DIOS DEBE SER UN PROCESO CONTINUO 

"Entonces prometieron solemnemente que buscarían a Jehová el Dios de sus padres, de todo su corazón y de toda su alma; y que cualquiera que no buscase a Jehová el Dios de Israel, muriese, grande o pequeño, hombre o mujer. Y juraron a Jehová con gran voz y júbilo, al son de trompetas y de bocinas.

Todos los de Judá se alegraron de este juramento; porque de todo su corazón lo juraban, y de toda su voluntad lo buscaban, y fue hallado de ellos; y Jehová les dio paz por todas partes". (2º Crónicas 15:12-15).

Los israelitas juraron y prometieron que no dejarían de buscar a Dios desde ese momento. La búsqueda de Dios debe ser algo constante en la vida del cristiano. 

Debemos recordar siempre que “POR FE ANDAMOS, NO POR VISTA”. Así que nos resulta muy fácil perder de vista a Dios. 

Muchas de las angustias como cristianos se deben a que en algún momento hemos dejado de buscar a Dios y le hemos perdido de vista. 

Al rey Asa, con todo lo perfecto que era, le ocurrió (2º Crónicas 16:7-12). 

La búsqueda de Dios es un proceso que: 

- Desde sus comienzos estimula el ánimo (versículo 8 de 2º de Crónicas 15). 
- Produce en sí mismo gozo (versículo 14). 
- Nos trae la paz con Dios y la paz de Dios. Dice que no hubo más guerra en Judá sino hasta que Asa dejó de buscar a Dios (15:19 y 16:9). 
- Nos trae prosperidad (14:7) 

¿Disfrutamos de todas estas cosas? Si no es así y estamos desanimados, tristes, con guerras espirituales o carnales y no prosperamos en la vida, quizás se deba a que hemos dejado de buscar a Dios, bien porque no nos sentimos perdidos, porque no hemos quitado los obstáculos que nos impiden verle, porque andamos y andamos, buscando a Dios por nosotros mismos sin clamar a El en busca de su ayuda, o porque no hemos renovado ese compromiso de no volvernos a perder. 

Si buscamos a Dios de esta manera, disfrutaremos más de nuestra condición de hijos de Dios, pero además no hay que olvidar que nuestra vida con Dios, nuestro ánimo, nuestro gozo, nuestra paz y nuestra prosperidad motivará a otros que están perdidos a buscar y hallar al Señor también y a buscarle donde nosotros mismo estamos, porque reconocerán que Dios está a nuestro lado y de nuestra parte. 

Os deseamos a todos que disfrutéis del gozo de vivir vuestra vida acompañado por Dios, porque merece la pena. Así que, como dijo el profeta Azarías a Asa que otros hagan lo que quieran, pero vosotros “esforzaos y no desfallezcan vuestras manos; pues hay recompensa para vuestra obra”.

0 comentarios: