19 de agosto de 2012

¿Dónde está Dios?

A Dios es posible encontrarlo y en los próximos días compartiremos una serie de fundamentos bíblicos que nos enseñan cómo buscar a Dios y tener éxito en nuestro propósito. La primera verdad fundamental es que

PARA BUSCAR A DIOS Y ENCONTRARLE HAY QUE SENTIRSE PERDIDO. 

"Muchos días ha estado Israel sin verdadero Dios y sin sacerdote que enseñara, y sin ley; 4 pero cuando en su tribulación se convirtieron a Jehová Dios de Israel, y le buscaron, él fue hallado de ellos"(2º de Crónicas 15:3-4).

Israel había vivido mucho tiempo sin Dios y sin tener en cuenta la voluntad de Dios para sus vidas. Pero en este momento, cuando fueron exhortados para que se dieran cuenta de su situación, se angustiaron porque se dieron cuenta que hasta ese momento habían vivido sin el verdadero Dios. Se sintieron muy solos y fue entonces cuando se convirtieron y buscaron al Señor. Pero ¿por qué?

Porque realmente estar perdido no es sólo una situación, sino que sobre todo es un sentimiento que debe llevar a las personas a buscar a Dios.

Porque el ser humano se siente solo sin Dios. La compañía de Dios es una necesidad que nada ni nadie puede llenar. La conciencia de pecado hace que nos escondamos de Dios (Génesis 3: 7 y 8). 

Porque produce desorientación. No se sabe dónde pisar. No se sabe dónde uno se encuentra. La falta de sentido en la vida también hace que nos sintamos perdidos. 

Porque produce desesperanza (estoy perdido). 

Porque produce vulnerabilidad, inseguridad.

Es por esto que dice David en el Salmo 34: “Busqué a Jehová y el me oyó, y me libró de todos mis temores… este pobre clamó y le oyó Jehová, y lo libró de todas sus angustias”. Es angustioso sentirse perdido. 

Pero ¿quiere esto decir que buscar a Dios es solo para los no creyentes? Quien crea esto es que no ha entendido nada acerca de nuestra necesidad como hijos de Dios de estar en la compañía del Señor, porque aunque aquellos que hemos creído nunca perderemos la salvación sí que podemos sentir como si Dios no estuviera a nuestro lado, o como si nuestra vida no tuviera sentido, sin dirección, desesperados o vulnerables y por tanto perdidos. Dice en Hebreos 11:6 que “sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”

A veces nos sorprende que siendo creyentes no sintamos la compañía de Dios obrando en los momentos difíciles que estamos viviendo y cuando nos ocurre esto podemos incluso quejarnos ante los demás de que Dios no actúa como esperábamos o incluso que le reprochemos a Dios que permanezca impasible. 

Si no queremos que nuestra fe se vea debilitada o incluso tambaleada cuando se den estas circunstancias es imprescindible reconocer que, si bien es cierto que podemos estar solos, no es Dios quien se ha perdido, sino nosotros.

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