20 de julio de 2012

La historia del rey Asa (2ª parte

En la primera historia aprendimos a través de la vida del rey Asa cómo tener un corazón perfecto no significa ser autosuficiente. Ahora veremos una segunda historia en la vida de este hombre de Dios, que nos enseña que TENER UN CORAZÓN PERFECTO NO SIGNIFICA SER ALGUIEN PERFECTO. La lectura bíblica se encuentra en 2º Crónicas 16:1-3, y en los versículos 7 al 12.

Se puede tener un corazón perfecto y no ser perfecto. Asa lo sabía y reconoció delante del Señor que sus soluciones no eran suficientes para afrontar su vida si no contaba con la ayuda de Dios. (2º Crónicas 14:11). Sin embargo ahora no lo hizo; no se apoyo en el Señor y esto fue para él una auténtica locura.

Fue un pecado de autosuficiencia y de desconfianza en la ayuda de Dios. Es curioso que Asa significa "sanador"o "médico". El hizo lo mismo que antes de luchar contra los etíopes: puso en marcha todos los medios a su alcance para protegerse, pero se le olvidó invocar la ayuda de Dios. No que le salieran mal sus planes, sino que buscó la solución sin buscar antes a Dios.

Debemos aprender que el fin nunca justifica los medios y que los resultados no siempre avalan nuestros hechos. El buen funcionamiento de un plan no significa que tenga el beneplácito de Dios. Confiamos en Dios cuando no tenemos nada más en qué confiar, pero cuando tenemos otras cosas en que apoyarnos, somos dados a depender demasiado de ellas.

Uno de los requisitos para mantenernos perfectos es la buena memoria y Asa al final de sus días la perdió. Cuando perdemos la memoria, dejamos de dar importancia a nuestros votos ofrecidos al Señor y dejamos de valorar los tesoros de Dios que poseemos y por consiguiente terminamos por perderlos. Fijaros lo que Asa hizo en 2º de Crónicas 15:18 y 16:2: “y trajo a la casa de Dios lo que su padre había dedicado, y lo que él había consagrado, plata, oro y utensilios… entonces sacó Asa la plata y el oro de los tesoros de la casa de Jehová y de la casa real, y envió a Ben-adad rey de Siria”.

Cuando aún siendo de corazón perfecto, no andamos rectamente, perdemos la bendición que Dios había preparado para nosotros. El error de Asa fue perderse lo que Dios habría hecho en su vida si hubiera reconocido humildemente su culpa. Pero en lugar de hacer esto, él respondió con ira cuando se le confrontó con su pecado como vemos en 2º de Crónicas 16:10: “entonces se enojó Asa contra el vidente y lo echó en la cárcel, porque se encolerizó grandemente a causa de esto. Y oprimió Asa en aquel tiempo a algunos del pueblo

Normalmente se recuerda a una persona por lo último que hizo. No es así en el caso de Dios. Tampoco debe ser este nuestro caso.

¿Cuál es el balance que Dios haría de tu vida?
¿Nos creemos autosuficientes?
¿Nos creemos independientes?
¿Nos conformamos solo con hacer lo recto?
¿Nos creemos que somos perfectos? Y luego
¿Nos frustramos al comprobar que no lo somos? O lo que es peor
¿Nos enfadamos cuando nos dicen que no lo somos?

De nuestras respuestas dependerá que seamos o no de un corazón perfecto delante de Dios.

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