31 de marzo de 2012

Libérate de tus prisiones (Salmo 40:1-8)

Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Jehová”. Salmo 40:2-3.
Estos versículos nos hablan de algo que todos los seres humanos hemos experimentado en más de una ocasión. De un modo u otro, todos los hombres intentamos darle un sentido a nuestra vida, bien mediante la filosofía atea o teista o buscando una buena causa a la cual dedicar nuestro tiempo y nuestro esfuerzo; la familia, la iglesia ¿por qué no?, una asociación o simplemente disfrutando de los placeres que el mundo ofrece.

Dios no nos ha creado para vivir como prisioneros, el quiere que nos liberemos de esas prisiones y que demos a la vida un sentido en El. Porque si lo buscamos fuera de El no lo vamos a encontrar jamás.

UN NUEVO FUNDAMENTO.

Estamos en una especie de arenas movedizas en las que o nos movemos desesperadamente buscando salir por nuestros propios medios y conseguiremos solamente hundirnos más, o alzamos nuestras manos hacia arriba con la esperanza de que alguien de afuera nos socorra.

Si hacemos lo primero, no tendremos esperanza; habremos caído en el “pozo de la desesperación”.

Si por el contrario hacemos lo segundo, nuestra situación cambiará radicalmente, vendrá la esperanza a nuestra vida. “Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo” (v.1).

La esperanza viene cuando reconocemos que la salvación para nuestra vida no proviene de nuestro propio esfuerzo por darle un sentido atractivo y digno, sino que procede de Dios: “me hizo sacar”. Es entonces cuando clamamos al Señor y es cuando Él se inclina hacia nosotros y nos toma de la mano, nos limpia del lodo del pecado que nos ahogaba y pone nuestros pies sobre la peña.

Vivir sin Dios es tener una existencia sin sentido; como dijo el Eclesiastés “no negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo; y esta fue mi parte de toda mi faena. Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol”.

Pero a diferencia del lodo, la peña es un sitio sólido y seguro para permanecer en él.
Dios quiere dar sentido a nuestras vidas. El quiere darnos el fundamento sólido de Jesús en quien cimentar nuestra existencia. Pablo escribió en 1ª Corintios 10:14 que desde el principio del mundo, “la roca era Cristo” y que sólo en él puede el hombre encontrar un fundamento seguro para su pasado, su presente y su futuro.

Aquellos que estáis a las puertas de decidir vuestro futuro y cómo disfrutar de vuestra vida de la manera más provechosa. Debéis escoger bien dónde pisáis. O en el lodo cenagoso o en la roca.

O prescindís de Dios y buscáis solamente los placeres que este mundo ofrece sin importar si son o no recomendados por Dios o cimentáis vuestra forma de vida en Cristo, en la roca, y luego disfrutar de los placeres que el mundo ofrece y que agradan a Dios y además son los más os convienen.

Se puede tener un buen trabajo, mucho dinero, una familia y todo esto y no ser felices. Se pude carecer de todo esto y considerarnos inmensamente afortunados. El sentido de la vida y el secreto de la felicidad no consiste en qué tenemos o de qué disfrutamos, sino que tiene que ver con nuestro fundamento. El lodo o la roca.

UN NUEVO CAMINO.

Todo el que ha creído lo que dice la Palabra de Dios, querrá tener el fundamento de su vida en Cristo. Pero una vez llegado a este punto, quizás pueda alguien decir que esto está bien para aquellos que no están tan metidos en el lodo como ellos; quizás te puedas sentir tan desviado de los caminos del Señor que te consideres incapaz de rectificar. Pero el Señor te dice que no hay nadie lo suficientemente torcido que El no lo pueda enderezar.

“Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos”.

Cuando el Señor, por medio del salmista dice esto, se refiere a que tiene un camino alternativo para nosotros, el camino de Dios. En aquellos tiempos, los caminos eran lugares muy peligrosos, sobre todo cuando uno se perdía. De la misma manera esta vida es un lugar peligroso si andamos perdidos.

Dios ofrece al pecador la oportunidad de enderezar sus pasos. El camino seguro, como la roca, también es Cristo. El dijo de sí mismo “yo soy el camino, y la verdad y la vida”, un camino con un final feliz y un futuro cierto, asegurado, “nadie viene al Padre, sino por mí”.
UN CÁNTICO NUEVO

Hay demasiada gente triste. Dios quiere poner en nuestras bocas un cántico nuevo. El canto del redimido - "puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios". No podemos vivir nuestra nueva vida en Cristo con una actitud de derrota y de pesimismo.

El Señor desea que seamos felices. Esto no quiere decir que no podamos entristecernos por las circunstancias adversas que nos toque vivir, que no podamos llorar en ocasiones, o lamentarnos de lo que estamos pasando. Más bien se refiere a que el hijo de Dios tiene en estas circunstancias adversas un recurso inestimable que le hará afrontar la fatalidad de una manera diferente.

El salmista explica muy bien este recurso del creyente en el último v. “aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes”.

Esta forma de afrontar la vida en Cristo es una manera de alabar también al Señor y de testificar de nuestro Dios e influir en otros. Dice que “puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová”.

Dios quiere dar sentido a tu vida. El desea que para ti sean nuevas todas las cosas:

· Una nueva vida.
· Un nuevo fundamento.
· Un nuevo camino.
· Un cántico nuevo.

0 comentarios: