17 de enero de 2012

Añadid. 2ª Pedro 1:3-11.

Recuerdo cuando pusieron un semáforo en la carretera de Medina, muy cerca de donde yo vivía. Me puse a esperar a que se pusiera en verde para poder pasar, pero los coches seguían pasando. Finalmente tuve que cruzar en rojo y vi cómo alguien al otro lado pulsaba un botón verde y luego rápidamente el semáforo dio paso a los peatones. Si me pongo a esperar a que el semáforo me diera paso por sí solo todavía estaría esperando allí. A veces los cristianos esperamos a que otros hagan la acción que nosotros mismos debemos hacer y permanecemos parados sin comprender qué nos está pasando.

Vamos a explicar qué actitudes debemos tener para avanzar en nuestra vida cristiana, o como dice el texto para “añadir”.

CREER, TENER FE (versículos 3 y 4).

El lo primero que debemos hacer para ser cristianos, y esto no es algo que nosotros nos podamos procurar sino que es un don de Dios.

Debemos evitar el esforzarnos en tener fe. Por mucho que me esfuerce por creer las cosas divinas y aceptar la fe que he conocido, pero no creido, me resultará del todo imposible. La fe es un don de Dios. Es algo que pertenece a la vida y a lo divino, no a lo humano. Fijaros lo que dice el apóstol Pedro:

“Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina” (2ª Pedro 1:3)

Entonces nos podemos preguntar ¿qué haremos?, o ¿por qué culpa Dios a los hombres por su incredulidad? Condenarlos por algo que no pueden hacer por sí mismos, como es el creer.

Si este planteamiento fuera cierto, evidentemente tendríamos un grave problema para explicar que Dios condena al hombre básicamente por su incredulidad. Pero ¿realmente es así?. No. No es cierto que Dios haya dado fe a unos y a otros no, sin más.

Cierto que el administra todos sus dones de forma soberana, pero no si tener en cuenta lo que unos y otros piensen o hagan respecto a Él. No conozco a nadie que tenga fe sin que haya tenido un contacto previo con las Escrituras o con la predicación de la Palabra de Dios. Este es el cauce por el que Dios administra a los hombres el don de la fe.

"Todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído¿ ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas¡. Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?. Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”. Romanos 10:13-17.

En el método de Dios para administrar el don de la fe a los hombres hay tres pasos. Fijaos que el texto no dice que “la fe viene por el oír la Palabra de Dios”. “LA FE VIENE POR EL OIR, Y EL OIR POR LA PALABRA DE DIOS”. Primero ir a la Palabra, después oir la Palabra y después creer en la Palabra. Por tanto, podemos decir que Dios en su soberanía ha establecido como único método de recibir el don de la fe el IR a la Palabra de Dios y por medio de ella OIR la Palabra de Dios y CREER en la Palabra de Dios.

Así que podemos hacer algo para creer: Pedir a Dios que nos conceda el don de la fe. Podemos acudir a la Palabra de Dios para que nos abra los oídos y así recibir el don de la fe. Cualquier otro método para conseguir tener fe fallará. Por eso debemos evitar el esfuerzo personal en creer si no es por el único medio establecido por Dios.

Vamos a dejarlo aquí por hoy. Próximamente estudiaremos los otros dos pasos que debemos dar para ser cristianos que realmente avanzan y viven de manera plena y gozosa la vida cristiana.

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