25 de diciembre de 2011

¡Por fín Navidad!

Recordamos el nacimiento de Jesús, la luz del mundo
“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. 

Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto”.  Isaías 9:6.

Hoy celebramos la fiesta de la navidad, un día en el que muchos aprovechan para pasar un tiempo en familia, y la gente se dice por la calle “felices fiestas”, y dentro de unos días comenzarán a decirse “feliz año nuevo”. Parece como si todo el mundo fuera un poco más bueno en los días próximos al 25 de diciembre. 

Pero ¿qué significa realmente la Navidad? Pues en los versículos que acabamos de leer tenemos la respuesta. Esta es la fiesta por el nacimiento de un niño, pero no de un niño cualquiera. Ese pequeño que nació en Belén en un pesebre era Dios fuerte. 

También dice que es Admirable. ¿Y por qué es digno de admiración? Este niño Jesús vino al mundo para morir en una cruz y pagar por los pecados de la humanidad. El ser humano vive desobedeciendo a Dios, y todos y cada uno de nosotros necesitamos que Él nos perdone y se reconcilie con nosotros. Esto es posible gracias a que Jesús nació en Belén y se entregó para morir en nuestro lugar, resucitando al tercer día. Esto es admirable. 

El Señor entregó a su hijo para que muriera por nuestras culpas. Esto es una prueba de que nos ama grandemente, porque dio lo que más quería: su propio hijo. Yo tengo dos hijas y no sería capaz de permitir que murieran en lugar de otra persona; esto es exactamente lo que hizo Dios por nosotros.

Por eso dice que es “Príncipe de Paz”, y “lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite”, porque Jesucristo transforma una relación rota con Dios en una vida de paz a su lado. Para que esto ocurra sólo tenemos que hacer algo muy sencillo: pedirle perdón a Dios y que Él sea el Señor de nuestras vidas, reconociendo que Jesús es Dios. 

En Lucas 2:8-12 se narra la historia del nacimiento de Jesús: 

“Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. 

Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. 

Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: 

Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor”. 

Así que la Navidad es motivo de alegría, pero no por la fiesta o por las comidas en familia, sino porque Dios vino al mundo a cumplir con su plan de salvación, y esto ha hecho posible que nosotros tuviéramos la oportunidad de acercarnos a Él y conocerle. 

En un mundo en el que muchos se encuentran solos, los cristianos sabemos que nuestro Dios siempre está a nuestro lado, porque Él es un Dios de amor que se preocupa por sus hijos. Que El Señor os bendiga.

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