22 de diciembre de 2011

Acordaos de la mujer de Lot Lucas 17:20-32

Estas palabras de Jesús son consecuencia de una pregunta que los fariseos le hicieron y que tenía que ver con el interés que ellos tenían respecto a cuándo se iba a producir el cambio esperado en la situación de opresión que estaba sufriendo Israel desde hacía ya siglos. 

El Señor en cambio les hace ver que el reino de Dios no iba a ser político, sino espiritual y que ya estaba presente en medio de ellos, sin que ellos mismos se percataran “he aquí el reino de Dios está entre vosotros”. 

No obstante, Jesús no deja sin responder a esta inquietud respecto al futuro y les revela qué condiciones se darán cuando el Hijo del Hombre se manifieste y establezca el fin del tiempo de la gracia y el comienzo de su juicio sobre el mundo. 

La situación social será muy parecida a las que se daban en los días de Noe y de Lot (versículos 26-28). 

ANTES NOS DEBEMOS ACORDAR DE LOT.  

Lot era un varón justo (2ª Pedro 2:7 “libró al justo Lot abrumado por la nefanda conducta de los malvados”). 

¿Entonces qué fue lo que desencadenó esta situación en la que Lot y su familia se vieron envueltos? Fue una decisión equivocada, provocada por buscar la prosperidad fácil aun a costa de poner en peligro la salud moral de su familia (Génesis 19:11-13). 

Lot siempre prefirió lo fácil aun a costa de pagar un precio por su elección. Incluso cuando huyó de Sodoma, siguió manifestando esta debilidad. Su problema era una cuestión de altura de miras (Génesis 19:17).  

NOS DEBEMOS ACORDAR DE LOS ÁNGELES. 

En segundo lugar, al acordarnos de la mujer de Lot, debemos acordarnos antes también de los ángeles que le visitaron con ese mensaje de juicio y a la vez de salvación que le visitaron. 

Jesús, aunque es preguntado por los fariseos, le revela esta profecía acerca de los detalles de su segunda venida a sus discípulos (Lucas 17:20-22). No sólo para que estuvieran prevenidos, sino para ser sus mensajeros ante el mundo y ser los rescatadores de aquellos que han de creer ese mensaje de parte de Dios. 

Debemos anunciar todo el consejo de Dios, es una cuestión de responsabilidad con aquellos que queremos (Génesis 19:12 y Hechos 20:27)

También es una cuestión de urgencia (Génesis 19:15). Los ángeles llegaron a la ciudad al anochecer y se quedaron toda la noche hasta que amaneció. Mientras tanto, la gente dormía, incluso el mismo Lot y su familia dormían. No es hora de dormir, sino de proclamar el mensaje de Dios . Ya está rayando el alba y cuando el sol apunte en el horizonte, ya no habrá más oportunidad de escapar del juicio de Dios (Lucas 17:32-34). 

¿Por qué no destruyó Dios antes a Sodoma? (18:23-33). Todavía había justos allí. 

La gracia y el juicio de Dios siempre marchan juntos. Dios no ejecuta la destrucción de los pecadores en un momento de arrebato de ira como lo haríamos nosotros si estuviéramos en su lugar. El Señor siempre les concede a los hombres la oportunidad para que se arrepientan antes que llegue el momento del juicio. El es un Dios bondadoso y lleno de misericordia. 

Al estudiar el ejemplo de juicio aplicado a las ciudades de Sodoma y Gomorra aprendemos que nunca se debe interpretar la misericordia de Dios como indulgencia o descuido. El concedió una oportunidad de escapar; luego, cumplió su palabra trayendo el juicio que dijo que traería sobre ellos. Nuestra misión es proclamar que Dios quiere derramar su misericordia sobre los hombres, pero que esta situación no durará para siempre. 

NOS DEBEMOS ACORDAR DE LA MUJER DE LOT. 

Era familia de justos. (2ª Pedro 2:7), y después de ser expresamente advertida creyó y huyó del lugar del juicio. (Génesis 19:15 y 17) ¿Por qué no le sirvió nada de esto? 

PORQUE MIRÓ ATRÁS. 

¿Por qué miró hacia atrás la esposa de Lot? Cuando leemos “miró atrás” deberíamos entenderlo como “miró lo que dejaba atrás”. 

El texto hebreo indica que ella miró con tristeza y deseo de volver a lo que había dejado atrás. Su corazón todavía se encontraba en Sodoma. Por eso conforme avanzaba en su huída iba quedándose atrás cada vez más. 

Para apresurar la salida de Lot y demostrarle la inminencia del peligro, los ángeles tuvieron que cogerle de las manos a él, a su esposa y a sus hijas para sacarlos por la fuerza de la ciudad. Esta debe ser nuestra actitud ante el pecador. AYUDARLES A HUIR. 

Si hay alguien que como Lot prefiere las llanuras, debe saber que tiene que escapar hacia el monte (Génesis 19:17). No aspirar solamente a una prosperidad pasajera, sino a una salvación duradera y eterna y no poner la mirada en lo que queda atrás, lo cual está destinado a ser quemado, sino que nuestra mirada debe estar en ese Monte del Calvario donde Jesús fue sacrificado por nuestros pecados. 

Dios nos ofrece una vida diferente, esa es la nueva vida en Cristo una vida con miras hacia un futuro nuevo y olvidando “ciertamente lo que queda atrás”. 

“Corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar”. Hebreos 12:1-2.

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