17 de noviembre de 2011

El asno

Este es un animal discreto, de poco atractivo físico y sonido quizá algo desagradable, que con frecuencia ha sido menospreciado por el ser humano. 

Es considerado un animal de poca inteligencia o testarudo. Muchos son los que utilizan su nombre incluso como un insulto. Antiguamente la gente utilizaba una burla que consistía en imitar con las manos a las orejas de un asno. Menos mal que hoy en día esta costumbre está desapareciendo...

Durante siglos fueron utilizados como herramienta de trabajo en el campo, incluso maltratados cargando con pesadas alforjas sobre sus lomos y soportando calor, frío etcétera...y hoy en día están siendo olvidados porque las máquinas lo han hecho inservibles.

Pero el asno debe ser un ejemplo para nosotros. Humildemente ha servido de forma fiel a sus dueños durante generaciones, y gracias a él los trabajos dentro y fuera del campo han sido mucho más llevaderos, llegando incluso a hacer posible la vida allí donde sin ellos el trabajo hubiera sido insoportable.

¡Cuánto tenemos que aprender de este noble animal! Jesucristo entró en Jerusalén montado a lomos de un asno. Podría haber elegido un hermoso caballo purasangre, un dromedario o un camello, pero prefirió un simple asno:

"Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella; desatadla, y traédmelos...y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y él se sentó encima". Mateo 21:2 y 7.

¡Qué gran privilegio para un animal tan sencillo! Muchos hubieran querido estar en el lugar de aquel asno. Y es que haciendo esto El Señor quiso darnos una gran lección. 

Jesucristo, Dios mismo, vino a este mundo de forma humilde, dice la Biblia que se humilló a sí mismo tomando forma de hombre para morir en una cruz por los pecados de todos nosotros. Tendríamos que haber muerto, pero él quiso pagar la condena en nuestro lugar porque nos ama.

"Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado". Romanos 10:10-11.

No importa si no somos los más buenos, los más listos o los más guapos, el asno tampoco lo era pero El Señor se fijó en Él. Jesucristo quiere que vayamos a él para darnos una vida nueva, una vida mejor, llena de paz, la paz de saber que hemos sido reconciliados con Dios y que ahora podemos tener una relación personal con Él.

"Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios". 1ª Juan 3:1.

Dios no mira las apariencias sino el corazón. ¿Hay en tu corazón verdadero deseo de conocer a Dios?

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