3 de septiembre de 2011

No confiéis en caballos. OSEAS 14:3

Hace 4.000 años el caballo era ya usado con fines militares. Los egipcios cuando persiguieron al pueblo de Israel tras su salida de la esclavitud, lo hicieron con "toda su caballería y carros de Faraón, su gente de a caballo y todo su ejército". Cuando los filisteos se juntaron para luchar contra Israel, dice 1ª Samuel que llevaban "30.000 carros y 6.000 hombres de a caballo". 

Así se podrían citar muchos otros ejemplos. Pero hay una cosa curiosa en todo esto, y es que el pueblo de Israel, a diferencia de los pueblos de su alrededor, no utilizó el caballo en ninguna de sus conquistas ni en ninguna de sus batallas. Israel nunca tuvo caballería en su ejército, sólo infantería.Cuando El Señor da instrucciones respecto a cómo debían conducirse los reyes de Israel, les prohíbe tajantemente que usaran caballos (Deuteronomio 17:16). 

Por tanto no nos debe extrañar lo que dice en este versículo de Oseas. ¿Por qué‚ hizo el Señor esta prohibición? Vamos a ver qué dice la Biblia. 

 1. PORQUE NUESTRA CONFIANZA DEBEMOS DEPOSITARLA SOLO EN EL. 

Nuestro Dios es celoso y no quiere compartir la confianza que debemos tener en él con nadie (Isaías 31:1 y Salmo 147:10 y 11). Cuando veamos que el enemigo es aparentemente más fuerte que nosotros, no debemos temerle porque el que va con nosotros es mayor que ellos con todos sus caballos (Deuteronomio 20:1). 

A veces es cierto que podremos necesitar un ejército que nos defienda, pero también en esos momentos tenemos un aliado con un poderoso ejército de jinetes bien adiestrados que vendrán en nuestra ayuda cuando haga falta. Hay un episodio precioso que nos relata la Palabra del Señor acerca de un varón de Dios que cuando lo necesitó vio como el ejército del cielo vino con su caballería a socorrerle (2º Reyes 6:13-17).

La fe se ejercita en el tiempo de la prueba por medio de la confianza en el Señor. Si alguien todavía no sabe en qué consiste esto, el Salmo 20: 6 y 7 lo explica muy bien. 

2. PORQUE EL CABALLO NO SIRVE PARA LA GUERRA (Salmo 33:17). Las apariencias engañan. Por eso, en vez de guiarnos por ellas, nuestra guía debe estar siempre en la Palabra de Dios, porque sólo él conoce el fondo de todas las cosas. 

Qué mejor que un poderoso caballo para la batalla. Eso pensaban los antiguos, pero la historia les ha quitado la razón. En los ejércitos la infantería ha sobrevivido hasta el día de hoy, sin embargo la caballería no, porque el caballo es muy vulnerable en la lucha. Sus patas son frágiles. El jinete se puede vestir con una gran armadura, pero el caballo no. Así que sólo es necesario matar al caballo para derrotar al jinete. Los quiso usar Absalón, el hijo del rey David, como vemos en 2º Samuel 15:1 y acabó derrotado y muerto. Los quiso usar Salomón, que formó una gran caballería (1º Reyes 4:26) y trajo los caballos del mismo Egipto, desobedeciendo de nuevo el mandato de Dios. 

Hay otros ejemplos y vemos que ni Israel ni Judá  ganaron batalla alguna en la que participase la caballería. Y finalmente, no debemos usar el caballo en nuestra vida espiritual 

3. PORQUE EL CABALLO NO ES EL LUGAR QUE NOS CORRESPONDE. El ser humano fue creado para estar con los pies en el suelo. Esto es así, pero es mucho más cierto en los hijos de Dios. El caballo no es el lugar que nos corresponde porque los siervos no van a caballo. 

Algunos pretenderán ser jinetes, pero sólo conseguirán ser siervos a caballo (Eclesiastés 10:7). Sólo hay uno digno de montar a caballo, y ese es el Señor. Le vemos en Apocalipsis como el Rey de Reyes cabalgando en su caballo blanco. Pero antes de montar ese caballo blanco de victoria, el anduvo sobre la tierra y nos dio ejemplo de lo que un siervo debe hacer. 

Muchos han caído en el error de poner su confianza en el caballo en lugar de ponerla en el Señor, pero todos ellos comprobaron que no mereció la pena. Un caballo espiritual es todo aquello en que ponemos nuestra confianza en lugar de depositarla en Dios, todo aquello que tenga una apariencia poderosa pero que El Señor ha declarado que su fuerza es vana, y también todo aquello que nos hace elevarnos por encima de nuestra verdadera estatura espiritual. Desprendámonos de estos “caballos” si es que alguno de ellos están en nuestra vida.

0 comentarios: