26 de agosto de 2011

La hormiga (segunda parte)

Mirando a las hormigas, normalmente vemos muchas juntas. Es raro ver una hormiga sola, aislada. Y esto es debido a que las hormigas refuerzan sus vínculos sociales rozándose unas con otras y a través de una sustancia olorosa llamada feromona que lleva mensajes químicos y afecta a la conducta de las demás.

Cuando las hormigas se unen son capaces de salvar grandes obstáculos que solas no podrían, por ejemplo, forman increíbles puentes, torres, etc. Cosas grandiosas e impensables que la hormiga pudiera hacer.  Igualmente nosotros ante cualquier problema que tengamos, ante cualquier obstáculo que el enemigo ponga en nuestro camino, debemos unirnos todos para afrontar y salvar las dificultades.

Pues sabiendo lo que dicen los dichos populares de que “el roce trae el cariño” y que “la unión hace la fuerza” , debemos rozarnos, unirnos cada vez más y que así fluya entre nosotros el mensaje del Espíritu Santo.

Salmo 133:1 “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía!” 

Y además cumpliremos así el deseo de nuestro Señor que leemos en su oración al Padre, en Juan 17:21 “para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.”

Hemos leído en Proverbios 6 los versículos 7 y 8 que dicen: 

-“La cual no teniendo capitán, Ni gobernador , ni señor,”
- “Prepara en el verano su comida, Y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento”.

También en Proverbios 30:25 dice:

-"Las hormigas, pueblo no fuerte, Y en el verano preparan su comida;"

Pues, si ellas sin que nadie las dirija hacen todo esto, entonces nosotros que sí tenemos un Señor que nos dirige, con mucha más razón deberíamos preparar y acumular el alimento para nuestra Vida Eterna.

Y … ¿cuál es ese alimento que debemos conseguir cada día?. Ese alimento es Nuestro Señor y Salvador Jesucristo y su Palabra. En La Biblia hay varias citas que nos lo dicen, por ejemplo en Juan 6:35. -"Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás."

Volviendo a las hormigas tienen un enemigo implacable, ante el que no pueden hacer nada...........y ese peligro es...... LA LENGUA.

Sí, la lengua. Algunos depredadores de las hormigas como el camaleón, oso hormiguero, cerdo hormiguero, pangolín, etc...tienen en común una larga, extensible y pegajosa lengua, de la que es imposible librarse cuando te captura, la muerte es inevitable.

Y nuestro Padre celestial, que nos quiere proteger de ella, nos lo advierte muchas veces en Su Palabra, veamos algunas:

Comenzando por Los Mandamientos en Exodo 29:16 y Deut. 5:20 : “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio”

Exodo 23:1 No admitirás falso rumor. No te concertarás con el impío para ser testigo falso andarás chismeando entre tu pueblo. No atentarás contra la vida de tu prójimo. Yo Jehová.

Fijaos la importancia que le dá , dice “contra la vida”, o sea que puede matar.

Santiago 3:6 dice: "Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.”

Nuestra lengua es como el fuego, es una buena comparación, porque podemos apagar el fuego pero no recuperar lo que ha destruido; podemos disculparnos por lo que hemos dicho, pero el daño permanece.

Por eso debemos aprender a refrenar la lengua. 1 Pedro 3:10 dice "Porque: El que quiere amar la vida Y ver días buenos, Refrene su lengua de mal, Y sus labios no hablen engaño.”

Terminamos con el versículo 9 de Proverbios 6 "Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir?.”

Como vemos nos exhorta a No ser Perezosos, sino a trabajar, ya que es muy poco el tiempo el que vamos a estar en estos cuerpos carnales. La vida es como un verano, es muy corta, así que debemos aprovechar bien el tiempo que nos da el Señor, (Colosenses 4:5-6: “Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo. 6Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.”

Así que hermanos, como resumen, pidamos al Señor que nos ayude a ser como las hormigas: pequeños, unidos y siempre trabajando, siguiendo el Camino.

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