9 de julio de 2011

El cordero

Fijándonos en cómo es y cómo funciona la naturaleza podemos aprender mucho del Señor, así lo enseña la Palabra de Dios en Romanos 1:20. Jesucristo puso muchos ejemplos sobre animales, plantas y el campo para explicar el Evangelio a los judíos. En la Biblia vemos gran cantidad de referencias a la naturaleza para explicar ciertos aspectos de la vida cristiana.

En los próximos meses iremos compartiendo algunas meditaciones breves que aparecen en las Escrituras sobre los animales y las plantas. Si hay un animal que destaca en la Biblia este es el cordero, así que comencemos aprendiendo un poco de este magnífico animal. A primera vista podríamos pensar que es una especie insignificante, casi ridícula porque es manso, indefenso, incapaz de vivir solo en libertad, y dependiente de un grupo, pero en muchos sentidos debe ser ejemplo para nosotros.

Uno de los títulos de Jesucristo es el de "Cordero" ¿Por qué este animal y no otro más acorde con la imagen de alguien poderoso? Veamos cuáles son sus cualidades y lo comprenderemos mucho mejor:

- Es símbolo de mansedumbre. Es un animal pacífico, obediente, fácilmente manejable.
- Es símbolo del perdón. Los israelitas debían presentar de forma periódica un cordero como sacrificio ante Dios para el perdón de sus pecados (Éxodo 29:38-39).

Así pues, el trabajo de este animal no era fácil. Después de una corta vida debía morir sin tener culpa de nada, para que otros salieran beneficiados.

De la misma forma Jesucristo ha venido a este mundo para ofrecerse a sí mismo muriendo en la cruz como sacrificio y conseguir así el perdón por los pecados de toda la humanidad. Él no tenía culpa de nada, no estaba obligado a hacerlo pero decidió ser obediente, manso como un cordero, y dar su vida en rescate por todos nosotros. Si no hubiera sido manso, si se hubiera negado a cumplir con el objetivo que Dios Padre le marcaba, ahora todos estaríamos condenados a una muerte segura.

"Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca" (Isaías 53:7).

Dios hizo esto porque nos ha amado y ha querido darnos una oportunidad para dejar atrás nuestra antigua manera de vivir y comenzar una relación personal con él. Aceptemos esa invitación, no hay que hacer grandes obras, sólo creer en el Cordero de Dios.

"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron;: he aquí todas son hechas nuevas...Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él". 2ª Corintios 5:17 y 21.

Como buen cordero Cristo fue ejemplo de obediencia y mansedumbre. También de valentía porque cumplió con su objetivo de morir por la humanidad y se puso en el lugar donde deberíamos haber estado nosotros. El cordero no es un animal ridículo, sino exactamente como Dios quiso que fuera, el animal perfecto para cumplir con el objetivo para el cual había nacido. Cristo es perfecto como Dios que es, y su sacrificio también es perfecto. Los que creen en él son reconciliados con Dios para siempre.

Podríamos seguir hablando mucho sobre el cordero y la oveja pero de momento lo dejaremos aquí; sólo quería hacer una introducción a esta serie sobre animales con el que considero el más importante de la Biblia. En la próxima ocasión meditaremos un poco sobre un animal bien diferente: El león. Que Dios os bendiga.

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