27 de junio de 2011

Cómo oraba Jesús

LECTURA BÍBLICA: Lucas 6:12-13.

En los detalles que los evangelistas nos dan acerca de las costumbres de Jesús en cuanto a la oración, debemos fijarnos en algunos muy interesantes: ¿QUÉ DETALLES NOS DA LUCAS EN ESTOS DOS VERSÍCULOS?

1) Acostumbraba a orar solo.
2) Solía orar en un monte.
3) Oraba de noche y en lugares desiertos (Marcos 1:35; Lucas 5:16).
4) Llegó a orar toda la noche en momentos de importantes decisiones o necesidad como la noche antes de escoger a los doce (Lucas 6:12 y 13) o la noche antes de ser prendido (Mateo 26:36-46).

Lucas 6:12 y 13
“En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce…”.

Jesús es el Maestro: “vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy… porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis” (dijo después de lavar los pies a sus discípulos) (Juan 13:13 y 15).

¿CÓMO PODEMOS ORAR COMO JESUS?

1) ¿Cómo podemos nosotros orar solos?

a. Si llevamos a cabo lo que Jesús oró al Padre. Era su deseo para nosotros que fuésemos “uno”: “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros…”. (Juan 17:20 y 21).

PODEMOS ORAR SOLOS SI SOMOS UNO EN CRISTO.

b. Si creemos que somos todos miembros de un solo cuerpo: “nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros” (Romanos 12:5).

PODEMOS ORAR SOLOS SI CREEMOS QUE SOMOS UN CUERPO EN CRISTO.

c. Si no sólo creemos, sino que sentimos que somos miembros los unos de los otros como un cuerpo: “de manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular” (1ª Corintios 12:26 y 27).

PODEMOS ORAR SOLOS SI SENTIMOS QUE SOMOS MIEMBROS LOS UNOS DE LOS OTROS.

ASI ES COMO PODEMOS ORAR SOLOS

2) ¿Cómo podemos subir al monte a orar?

Creyendo que nuestras respuestas vienen de allí, de lo alto. No importa cuánto tardes en subir la montaña, o cuánto cueste, lo que importa es que en la montaña recibirás tu respuesta, en el monte de oración, Dios te levantará, te sanará, te libertará, te ungirá, te santificará, te limpiará, porque Dios está arriba en las alturas, de arriba vendrá tu respuesta, no de aquí en la tierra.

Dice el Salmo 121 “Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Dios, que hizo los cielos y la tierra” y también Pablo exhorta a los colosenses y les dice “si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios”. Un lugar de intercesión, la diestra de Dios. Allí Cristo está sentado para ser el canal de comunicación entre nosotros y el Padre.

3) ¿Por qué orar de noche y en lugares desiertos?

a. La noche y los lugares desiertos dan quietud. Hay menos sonidos, menos interrupciones, menos luz y es cuando nuestros sentidos están parados y dejan toda esa actividad cerebral que antes se ocupaban de ver, de oír, etc., para que nos concentremos en nuestra comunicación con Dios. Este era el propósito del ayuno o de la abstinencia sexual también, concentrar la atención en la oración.

b. La noche permite que nos oigamos mejor a nosotros mismos. Se quedará en nuestra memoria el eco de nuestras peticiones al Señor y descansaremos por haber puesto todo en sus manos, sabiendo que él sabe. Recordaremos el eco de nuestras palabras de promesas al Señor y nos esforzaremos en no olvidarlas, sino cumplirlas.

POR ESO JESÚS ORABA DE NOCHE Y EN LUGARES DESIERTOS. En ocasiones muy importantes llegó a estar toda la noche orando al Padre.

CONCLUSIÓN

Nosotros quizá no vayamos a orar toda la noche, pero podemos aprender de Jesucristo, el Maestro:

1. Vamos a orar SOLOS. Siendo UNO EN CRISTO. CREYENDO que somos un solo cuerpo y SINTIENDO que somos miembros los unos de los otros.
2. Vamos a SUBIR AL MONTE a orar, creyendo que nuestro socorro viene de lo alto.
3. Vamos a aprovechar la quietud de la noche y de este lugar desierto para concentrar nuestra atención en la oración.

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